martes, 28 de marzo de 2017

Reseña: 'Martes con mi viejo profesor'

Autor: Mitch Albom

Obra: Martes con mi viejo profesor

Editorial: Maeva

Año de edición: 2005

Número de páginas: 215

Idioma original: Inglés

Resumen: Un libro sencillo e intenso que encierra profundas verdades. Conversaciones entre Mitch y su antiguo profesor de la universidad todos los martes. Una historia real para un libro de culto. El libro que ha cambiado la vida a millones de personas.

Mitch Albom (Nueva Jersey, 1958) Licenciado en sociología y máster en periodismo y dirección de empresas por la Universidad de Columbia. En la actualidad, vive en Detroit con su esposa Janine. Periodista deportivo, locutor de radio y columnista del Detroit Free Press, del New York Times y de las revistas GQ y Sports Illustrated, pero sobre todo es conocido por ser el autor de Martes con mi viejo profesor, que en 1998 cosechó un gran éxito no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. El autor sorprendió gratamente a los lectores al conseguir plantear grandes cuestiones filosóficas y espirituales con un estilo ameno y muy ágil

Este libro está basado en una historia real descrita por el propio protagonista de los hechos, Mitch, un hombre que trabaja para olvidar su fracaso en el plano sentimental y emocional, ya que es incapaz de demostrar sus sentimientos por los demás y eso le hace sufrir. Por una serie de circunstancias, se reúne con un viejo profesor de su universidad que tiene una enfermedad terminal (ELA) y conversa con él todos los martes.

Me recomendaron este libro y tenía grandes expectativas, pero me ha decepcionado un poco porque esperaba más. Es una autobiografía filosófica que no está mal, se puede leer, pero realmente se hace un poco largo que todo el argumento sean dos personas hablando del sentido de la vida. Está escrita al más puro estilo de El Banquete de Platón, que habla también de sus conversaciones existenciales con su profesor Sócrates.

Solo se vive cuando se acepta la muerte. 


Esa es la frase que podría definir todo el argumento de la novela. No es una mala lección, pero tengo la sensación de que Mitch ha idealizado un poco a su profesor, ya que es un hombre que aunque se está muriendo siempre está tranquilo, apacible y brillante. Casi parece que le han dado una alegría al decirle que tiene ELA. Si no fuera porque el libro está basado en una historia real lo habría tachado de inverosímil, pero ¿qué sabré yo? Hay veces en las que la realidad supera a la ficción.

En conclusión, no es de los mejores libros que he leído pero puede estar bien como lectura ligera (ya que es un libro corto) si te encuentras en algún momento complejo de tu vida emocional.