martes, 23 de enero de 2018

A sangre fría, ¿novela o reportaje?

Obra: A sangre fría 

Título original: In Cold Blood 

Autor: Truman Capote 

Idioma original: Inglés 

Editorial: Anagrama 

Año de publicación: 1966 

Año de edición: 2017 

Número de páginas: 322 

ISBN: 9788433971234 

Sinopsis: El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter fueron salvajemente asesinados en su casa. Los crímenes eran, aparentemente, inmotivados, y no se encontraron claves que permitieran identificar a los asesinos. Cinco años después, Dick Hickcock y Perry Smith fueron ahorcados como culpables de las muertes. A partir de estos hechos, y tras realizar largas y minuciosas investigaciones con los protagonistas reales de la historia, Truman Capote dio un vuelco a su carrera de narrador y escribió A sangre fría, la novela que le consagró definitivamente como uno de los grandes de la literatura norteamericana del siglo XX. Capote sigue paso a paso la vida del pequeño pueblecito, esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales psicópatas hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente. A sangre fría, que fue bautizada, pionera y provocativamente, por Capote como una “non fiction novel”, es un libro estremecedor que, desde la fecha misma de su publicación, se convirtió en un clásico. 

Sobre el autor 

Truman Capote (1924 – 1984) fue un aclamado periodista y escritor estadounidense. 

Nació el 30 de septiembre de 1924 en Nueva Orleans, Louisiana. A los cuatro años sus padres se divorciaron y durante el resto de su niñez vivió la peripecia y la soledad del típico producto de "hogares separados" (inestabilidad o bonanza, traslados entre uno y otro progenitor), todo ello con el horizonte imperturbable de las granjas del Sur profundo y rural. Según confesión propia, comenzó a escribir para paliar el aislamiento que sentía en aquel tiempo. Cursó estudios en el Trinity School y la St John's Academy de Nueva York. Cuando su madre se casó por segunda vez con Joseph García Capote, abandonó sus apellidos Streckfus Persons y tomó el de ese hombre. 

Con 17 años era un periodista consumado asegurándose un empleo en la exclusiva revista 'The New Yorker'. A los 21 abandona la redacción y publica un relato Miriam en la revista 'Mademoiselle' que es distinguido con el Premio O'Henry. La crítica, que le aplaude sin reservas, le considera un discípulo de Poe y habla de su estilo como "gótico introspectivo". Con 23 años se edita su primera obra, Otras voces, otros ámbitos (1948) que fue una de las primeras novelas que plantearon abiertamente el tema de la homosexualidad. Pese al carácter profundamente realista de su obra, combinó en sus narraciones el misterio y el refinamiento literario, poniendo de manifiesto las oscuras profundidades psicológicas del sistema norteamericano a través de personajes inquietantes. 

Otros de sus escritos son: Un árbol de noche y otros cuentos (1949), El arpa de hierba (1951), Se oyen las musas (1956) y Desayuno en Tiffany's (1958). Su interés por el periodismo y su intensa colaboración con la revista New Yorker lo acercaron a la disciplina del reportaje de investigación, lo que dio como fruto su célebre obra A sangre fría (1966), creadora del género de la non-fiction novel, que relata el caso real del asesinato de la familia Cutters, basándose en documentos policiales y el testimonio de los implicados. Por esta novela, junto a Norman Mailer y Tom Wolfe, Capote es considerado uno de los padres del new journalism (nuevo periodismo), que combina la ficción narrativa y el periodismo de reportaje, dentro de una nueva concepción de la relación entre realidad y ficción. La escritura de esta novela le llevó siete largos años y la crítica no tardó en saludarla como la novela más "dura" y significativa de la década de los sesenta. Fue llevada a las pantallas en el año 1967 por Richard Brooks. Vendió más de trescientos mil ejemplares y estuvo en la lista de los libros más vendidos del ‘New York Times’ durante treinta y siete semanas. 

Tras pasar el resto de los años 40 viajando por los países ribereños del Mediterráneo, en la década de los 50 Capote reanuda su actividad periodística como entrevistador de la revista 'Playboy'. 

Autor de los ensayos titulados Música para camaleones (1980) y del guion para el musical Casa de las flores (1954). También colaboró en la escenografía de la película La burla del diablo (1954). 
Truman Capote falleció el 25 de agosto de 1984 en Los Ángeles. 

Argumento 

Tal y como señala la sinopsis del libro, este reportaje literario semilla del Nuevo Periodismo trata la historia de un asesinato múltiple y “a sangre fría”. Cuatro miembros de una familia de clase media alta, religiosa y bien considerada, fueron asesinados una noche sin motivo aparente. Los fallecidos eran el padre y la madre de la familia, Herbert y Bonnie Clutter, y sus dos hijos adolescentes, Nancy y Kenyon. Finalmente se descubrió que los asesinos, Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, eran convictos en libertad condicional que creían que en la casa de los Clutter hallarían una caja fuerte que contenía una cuantiosa suma de diez mil dólares. Ambos habían recibido el susodicho rumor a través de un antiguo compañero de celda de Hickock, Floyd Wells, que había trabajado para el señor Clutter. Sin embargo, esa caja fuerte no existía, y en su robo los asaltantes apenas pudieron recolectar unos cincuenta dólares. Pese a que el robo había resultado infructuoso, y a pesar de que no había motivos para asesinar a la familia, a la mañana siguiente los allegados de los Clutter encontraron sus cadáveres. 

Truman Capote hace un recorrido acerca de los acontecimientos previos a la noche en la que la familia fue asesinada, la situación de su muerte y los hechos siguientes a la misma. Dibuja un mapa por la personalidad de cada uno de los Clutter a través de las declaraciones de sus familiares, amigos y vecinos; describe las circunstancias de la muerte con la ayuda de los testimonios de los cuerpos de seguridad y los testigos; y acaba tratando de sacar a la luz la biografía y las características mentales de los dos asesinos. El libro acaba cuando ambos son ajusticiados. 

Contexto de los hechos y temas abordados 

Los hechos tuvieron lugar en el pueblo de Holcomb, en el condado de Finney, al oeste de Kansas, uno de los estados de Estados Unidos de América, cuya capital es Topeka. 
Alrededor de las once y media de la noche del sábado 14 de noviembre de 1959, Perry Smith y Dick Hickock entraron a la casa de los Clutter y, después de inmovilizar a los cuatro miembros de la familia presentes, registraron todo el inmueble buscando una caja fuerte que, según información recibida por Hickock, contenía diez mil dolares. Al comprobar que esta no existía y que la información era errónea, asesinaron a los Clutter uno por uno. 

En ese año tuvieron lugar varios acontecimientos remarcables para Estados Unidos:

  • 1 de enero: triunfo de la Revolución cubana, Fidel Castro toma el poder. 
  • 2 de enero: la Unión Soviética lanza la sonda Luna 1, primer artefacto enviado a la Luna. Es el primer objeto terrícola que alcanza la velocidad de escape de la Tierra. Más adelante lanzará el Luna 3. 
  • 3 de enero: Alaska se convierte en el 49.º estado de Estados Unidos. 
  • 25 de enero: en la Ciudad del Vaticano, el papa Juan XXIII anuncia la celebración del Concilio Vaticano II. 
  • 4 de febrero: tras una retención por la fuerza y enérgicas protestas de Estados Unidos, es liberado un convoy del ejército estadounidense, interceptado por un puesto de control fronterizo soviético en Berlín Oriental. 
  • 23 de febrero: se produce la primera reunión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, contrario a la pena de muerte. 
  • 25 de abril: En Cuba es secuestrado un avión de pasajeros tipo Viscount DC-3, matrícula CUT-605, y obligado a aterrizar en Miami. El avión realizaba un viaje comercial de La Habana a Isla de Pinos. El Gobierno estadounidense devuelve a los rehenes, pero no el avión. 

Uno de los temas tratados en el libro (pese a que sea la narración de una cronología de hechos), es el de la pena de muerte. La tercera parte (final) del libro narra los procesos judiciales contra los asesinos, sus informes psicológicos y su sometimiento al castigo máximo. La pena de muerte es un tema controvertido, y todo el libro deja ver cómo no hay decisiones unánimes al respecto. En los juicios siempre hay partes del jurado a favor y en contra (estos últimos suelen alegar motivos religiosos). Una vez se proclama la primera sentencia, la fecha de la ejecución se atrasa en repetidas ocasiones debido a los correspondientes debates en las esferas institucionales, políticas y sociales. 

El segundo de los temas tratados en este texto periodístico y literario es el de la religión, tan presente en la vida de los estadounidenses. Cuando se hace el retrato de Herbert Clutter (una de las víctimas), conocemos que parte de la buena fe y buenos sentimientos que los vecinos depositan en él tiene que ver con que tanto su persona como su familia son muy religiosos y siempre cumplen los oficios. Herbert Clutter es una figura importante de la Iglesia Metodista y esa categorización afecta a su forma de ser (repulsa del alcohol y el juego e imposición de estos hábitos a sus trabajadores) y al trato con su familia. De hecho, Herbert insiste a Nancy para que deje de salir con su novio porque el muchacho no es metodista como la familia. Asimismo, Bonnie es aconsejada en su enfermedad para partir en un viaje con gente de su fe para recuperarse, y también duerme siempre con una Biblia al lado. Dentro de la estructura familiar, el cabeza de familia es el varón Herbert, los herederos de su empresa siempre son Kenyon y los maridos de sus hijas, y Nancy es la encargada (en ausencia de una enferma Bonnie) de sustentar a la familia y realizar las labores tradicionalmente femeninas (cocinar, coser, limpiar). Una estructura de tipo patriarcal y machista que clásicamente se relacionaba con el modelo de la familia cristiana y la familia típica americana. Todo este universo religioso en el que se mueven los Clutter afecta de modo positivo a su reputación para con el pueblo. Los motivos cristianos reaparecen (de forma sumamente irónica) con los sueños de Perry sobre un pájaro dorado que resulta ser (según él) Jesucristo. Y están muy presentes en los juicios en los que se trata si aplicar la pena de muerte sobre los acusados, pues los que están en contra de aplicar el castigo se refieren siempre a los Diez Mandamientos de la Biblia: “No matarás”. 

El machismo de la época impregna las páginas del libro, como hemos visto en el patriarcado Clutter. También se mencionan a otras mujeres como a las hermanas supervivientes Clutter, a la hermana de Perry y a otras vecinas como amas de casa conformistas, cuando se las critica. El resto de mujeres de las que se habla son prostitutas, vecinas cotillas o las ex mujeres de Dick. Solo hay un atisbo de igualdad de género en la relación entre el sheriff y su esposa, pues ambos trabajan y realizan las tareas del hogar (los compañeros de trabajo del hombre se burlan de él por eso). No creo que Truman Capote tuviera ningún tipo de intención de hacer un alegato feminista, opino que, como se dice coloquialmente, se lavó las manos en ese asunto. Simplemente mostró la realidad de la época como si de una fotografía se tratase, dejando ver así el modelo clásico y el modernismo incipiente. 

Por último, se especula sobre la salud mental. Toda la novela parece preguntarse, a través del coro de voces de los personajes que hacen sus declaraciones, ¿por qué mataron a los Clutter? Se busca la respuesta en el inconsciente, en la psicología, en las enfermedades mentales, los delirios, la filosofía y los desórdenes psíquicos. Se presentan varias teorías, se hace un análisis “científico” del perfil de las personas más propensas a cometer este tipo de actos delictivos y, en última instancia, es una cuestión que se deja en el aire porque no tiene una respuesta indiscutible y rotunda. 

Estructura narrativa: ordenación temporal y espacial 

 Desde que el lector coge el libro, ya sabe lo que va a pasar. Es la crónica de una muerte anunciada basada en hechos reales, pues la propia sinopsis nos advierte de que vamos a presenciar un asesinato y sus consecuencias. 

La narración comienza situando al lector en Holcomb, Kansas. Se describe el lugar y se establecen comparaciones con otros puntos de la geopolítica norteamericana. Descrito el lugar y los espacios, parece que seguimos a Capote en su viaje. Llegamos a Holcomb y lo primero que se describe es la estación, luego las calles, más tarde los sitios públicos importantes (como la escuela) y los barrios que ayudan a distinguir el nivel socioeconómico de las familias que habitan determinados terrenos. De modo que describiendo los lugares, el autor da pinceladas sobre el perfil psicológico de los habitantes de la región. Con estos paisanos y su pueblo se nos plantea el escenario en el que empezamos a conocer a las víctimas del fatídico destino: los Clutter. También empezaremos a conocer más sobre sus dos asesinos. 

Toda la historia está en pasado. Todo ha sucedido ya. Los Clutter murieron, sus asesinos fueron ajusticiados. El presente de facto en el que el periodista hace preguntas y los vecinos le cuentan lo que sucedió, crea un hipotético pasado tipo flashback sobre el que se asienta la narración cronológica de los hechos pretéritos. En resumen, la narración sucede en el tiempo presente pero los hechos se cuentan en pasado porque el argumento versa sobre algo que ya finalizó. 

Tratamiento de los personajes y situaciones 

Aunque Truman Capote solo pudo conocer lo que el vecindario, las autoridades y los familiares contaban sobre los Clutter y las especulaciones sobre aquello que estarían haciendo antes de morir, hace un retrato de cada uno de los protagonistas de esa masacre como si fueran objetos de estudio a través de una metodología casi científica. Sabe tanto de los personajes que casi parecen caracteres literarios en lugar de personas de carne y hueso que una vez existieron y que él ni siquiera conoció. Describe su vida, su personalidad, sus miedos, sus pasiones y sus pensamientos con ánimo de dar verosimilitud y cercanía, en aras de crear empatía con ellos. 

Del mismo modo, trata a los asesinos. Y hace falta insistir en que, pese a ese acercamiento extraordinario, el autor no hace apreciaciones personales sobre los sentimientos que tenga hacia esas personas. Describe hasta lo indescriptible sobre ellos, pero no entra en valoraciones subjetivas. 

También se acerca mucho a la psique de otros personajes secundarios de la narración e incluso da pinceladas sobre las personas que le ofrecen sus testimonios. Es como si describiera a todos a través de un cristal que, por más que se acercase, no pudiera traspasar. 

Narrador: Punto de vista 

En una primera instancia podríamos pensar que es un relato en primera persona del presente, puesto que es un periodista contando una historia. Sin embargo, en realidad, es una novela coral en pasado. Pese a que ese narrador primario ha hecho la función de filtrar, ordenar y clasificar los testimonios, no los ha creado. Truman Capote es un narrador invisible, un filtro de opiniones y comentarios. Los verdaderos narradores son quiénes le cuentan la historia, es decir, sus fuentes. 

Tratamiento de las fuentes 

En esta novela, las fuentes son los narradores, así que las fuentes lo son todo. Cuando un personaje habla, se hace una breve ficha de ese personaje. Cuando la fuente es un documento, se habla de la persona que lo escribió. Si la fuente es protagonista (los dos asesinos) se indica cómo dejaron escritas sus impresiones personales, en qué lugar, en qué momento, a quién se las confiaron y con qué propósito. La sensación que el lector se lleva es que el autor ha respetado a sus innumerables fuentes y ha contrastado todo lo que le han contado en aras de hacer una aproximación a la realidad que resultase digna. 

Estilo literario 

Pese a ser un texto periodístico, este reportaje se nos presenta con una estructura que recuerda a la novela. Hay una introducción (qué pasó y presentación de los personajes), un nudo (el asesinato, cómo se llevó a cabo, cómo encarcelaron a los asesinos) y un desenlace (la condena y la muerte de los asesinos). Existen descripciones de circunstancias físicas y otras de tipo omnisciente (pensamientos, sentimientos…). Hay recursos como metáforas, comparaciones, epístolas… De modo que estos elementos tradicionalmente literarios se convierten en un marco estilístico para la historia. Además de la veracidad de los hechos y el rigor, hay trazas de periodismo en el propio lenguaje, que es sencillo y claro, a menudo con una estructura de sujeto, verbo y predicado; propio de la comunicación masiva. 

Narraciones y descripciones 

Como he remarcado en puntos anteriores de este trabajo, las narraciones y las descripciones sobre los actos o la forma de ser de los protagonistas de la trama son llevados a cabo por las fuentes que informan al periodista. El periodista se permite realizar sus propias descripciones cuando tiene que hablar sobre los paisajes, aportar contexto histórico, referirse a información que ha extraído de un documento o fuente escrita que ha tenido que interpretar, o cuando describe a la propia fuente que le ha dado sus datos y da sus impresiones sobre la misma (“La señora era arisca en sus maneras, pero quiénes la conocían opinaban de ella que…”). 

Reflexión personal 

Me ha dejado los pelos de punta. Pese a ser una novela tan larga me la terminé en un solo día. No podía dejar de leer. El desasosiego interior que me producía venía dado de que, si nadie me hubiera dicho que era el reportaje de una historia real, probablemente la habría tratado como a una de las novelas negras que tanto me gustan. Eso me chocó. He leído sobre multitud de asesinatos, y aunque la novela me llevara a empatizar con los personajes, sabía que todo se englobaba en un universo de ficción. Este libro no, este libro era un relato periodístico. 

A decir verdad, esta obra me ha causado problemas morales. Durante días estuve pensando en esa desdichada familia, pero también me ponía en el lugar de Truman Capote como periodista y pensaba… ¿Qué habría hecho yo en su lugar? ¿Lo habría hecho mejor? ¿Aquello estaba bien? Me costaba imaginarme a mí misma yendo a un pueblecito perdido en los llanos de España para empezar a preguntarle a todo el mundo sobre una familia asesinada, pisar la casa en la que se hubiera derramado la sangre, ir a hablar con aquellos que tenían trato directo con los asesinos, e incluso conversar con los propios asesinos… Y no dejarme llevar por el horror. 

Pero… ¿con qué objetivo? Porque cuando un periodista habla sobre guerras o abusos de las instituciones contrarias a los derechos humanos, realmente su testimonio ayuda a tomar decisiones, la información que aporta a la ciudadanía le es útil para conformar su opinión sobre la actualidad y actuar en consecuencia. Lo que yo me preguntaba mientras leía el libro era para qué servía hablar sobre un asesinato que, en teoría, no tenía motivos. Tal vez, Capote lo hizo solo para dar algo de luz sobre esos asesinatos a sangre fría que nadie comprendía. Tal vez, solo fue algo muy mediático y él quiso sacar más cosas a la luz que el resto de periodistas. Imposible saber sus motivaciones personales. 

Pero debo añadir algo que despertó mi curiosidad y es que, por mucho que Capote trate de ofrecer la historia de una manera “objetiva”, contrastando fuentes y dando testimonios de ambas partes, el final del libro me da una pista sobre lo que puede que el periodista pensara en su fuero interno. Al final, el sheriff ve a la amiga de Nancy llevando flores a su tumba y piensa que si Nancy siguiera viva, también sería una jovencita universitaria, pero no lo era porque la habían matado. Esto me llevó a pensar que, pese al acercamiento a los culpables, pese al debate sobre la pena de muerte y pese a ese intento de objetividad imparcial, aquellos párrafos eran su pequeña sentencia en el asunto. Como si definitivamente se pusiera del lado de Nancy y los Clutter, y en cierta medida, pudiera llegar a justificar el ahorcamiento de Perry y Dick. 

Por otro lado, me pongo en el lugar de las hermanas supervivientes, y si un periodista hubiera escrito un libro en el que desvelara todos los secretos de mi familia, diera detalles de cómo han asesinado a mis padres y mis hermanos, tratara a esos asesinos como a “una fuente más”, y se hubiera hecho de oro con ese libro… Pues, desde luego, mucha gracia no me haría. Al final, este reportaje es periodismo, puede responder a una preocupación social y hacerlo de una manera entretenida, pero… Incluso si las intenciones al escribirlo eran nobles… ¿Leer sobre un asesinato tan detallado no es, en parte, morbo? ¿La gente que lee sobre asesinatos y violaciones reales, lo hace por información, por cubrir el desasosiego de su alma, o por puro amarillismo? 

No sé si esto está bien, ni si es moral. Incluso si es el mejor reportaje de la historia, incluso si soy una mala periodista, yo solo consigo ponerme en el lugar de las hermanas que sobrevivieron. No sé si a ellas les importaría el libro, si llegaron a leerlo, si lo usaron para justificar que ahorcara a los asesinos, si simplemente sufrieron… No lo sé. Esa es la parte de la historia que nunca se cuenta. 

De modo que este libro me deja con un sabor agridulce y muchas dudas morales que creo que solo el tiempo y el ejercicio de la profesión podrán aclararme.